November 1, 2008

Sector agropecuario, 1999-2001

En este articulo titulado sector agropecuario, 1999-2001, veremos la oferta y la demanda, el empleo y los jugadores, la producción e inversión, los choques, las oportunidades que se vieron, los choques y las oportunidades que vendrán para el sector, en Colombia.
La oferta: El sector agrícola venía de un proceso de recuperación después de una larga crisis que tuvo su punto más álgido en 1998 cuando las hectáreas que salieron de la actividad productiva sumaba más de un millón y cuando las tasas de crédito agrícola superaban el 50%. Afortunadamente la tendencia cambió y en el año 2000 el sector agropecuario cierra con un crecimiento del 5,36%, el más alto desde 1995. Para el 2001 el crecimiento habría bajado; según Fedesarrollo habría sido del 3,42%. Como conclusión, hubo un aumento de 81.511 hectáreas adicionales entre 1999 y 2000 en cultivos transitorios y permanentes, para llegar casi a 3.850.000 hectáreas cultivadas.
Producción e inversión: Los más productivos del sector agropecuario fueron, durante este periodo, el maíz tecnificado (47%), el tabaco rubio (21%) y el plátano (21%). La inversión gubernamental en el sector agropecuario en el 2002, estima el informe, habría crecido un 49% al llegar a los $538.000 millones en total. En investigación y transferencia de tecnología se habría invertido más de $229.000 millones desde 1998 hasta el 2001. Se suponía que el motor de la recuperación fue la asignación de crédito para el campo en los años 2000 y 2001.
Empleo y jugadores: Los líderes generadores de empleo fueron los cultivos de yuca con 13.000 nuevos empleos, el maíz con 11.800, el arroz y la palma africana con 5.000 cada uno y el cacao con 3.700.
El mercado de productos y servicios de la biodiversidad totalizan más de US $500.000 millones en el mercado mundial y está en continuo crecimiento. Colombia posee un enorme potencial para jugar en esos mercados.
La demanda: Al año 2001 Colombia consumía alrededor de $36 billones en alimentos al año, de los cuales 5 millones de toneladas son importadas[1].
Entre los alimentos importados los más sonados fueron el maíz amarillo, la soya y el trigo. El sueño era no importar ni soya ni maíz amarillo que pudieran producirse en el país[2].
Los choques: al pobre sector agropecuario le tocó vivir la famosa apertura económica con su liberación de aranceles y la revaluación del peso que pusieron maltrechos a sus productores nacionales; así mismo en 1999 vuelve la devaluación que hace posible vislumbrar algo de crecimiento vía exportaciones.
Se asumía que el consumo per cápita de jugos haría pasado de 1,2 litros anuales en 1999 a casi 6 en el 2000, lo que habría obligado a replantear proyectos y convenios para incrementar la producción de frutas en Colombia.
Del mismo modo, se sabía que el 60% del consumo de tabaco era ilegal y a 2001 se suponía que esa cifra se había reducido al 10%.
¿Qué oportunidades se vieron?
La apertura desnudó los altos costos del sector y dejó como sobrevivientes a las empresas que lograron volverse competitivas por medio de renovación tecnológica, mejoramiento de la calidad y el estrechamiento de sus vínculos a lo largo de la cadena productiva.
En 1997 Postobón lanzó su línea de jugos e importaba el 80% de la mora desde Ecuador. Luego firman un convenio con productores nacionales. Queda abierto el mismo camino para el mango, el lulo y la piña.
¿Qué se avecinaba?
1- ) La eliminación de subsidios en los países desarrollados, lo que aumentaría la competitividad mundial. La presunción era que de hacerse, los precios internacionales de muchos bienes agropecuarios se elevarían y la producción agropecuaria se reduciría en 24% en Japón, 19% en la Unión Europea, 17% en Canadá y 7% en Estados Unidos[3].
2- ) Tomaba fuerza un nuevo consumidor “verde”, el que consume comida sana y alimentos producidos respetando el medio ambiente. Colombia ha tenido ventaja en este aspecto, como país megadiverso, con el 10% de la biodiversidad mundial. Se estimaba que la venta de productos agrícolas ecológicos era del orden de los US $20.000 millones anuales con tasas de crecimiento del 10-20%. Se decía que los nichos estrella eran el de las frutas (US$1.000 millones), café (US$ 200 millones) y cereales ecológicos (US$100 millones).
3- ) El raudo crecimiento de la biotecnología convertía la agricultura en una actividad de alta innovación. A ello se respondía con el desarrollo de una semilla de maíz capaz de resistir la tierra ácida en el llano y con el perfeccionamiento de una variedad de camarón resistente al mortal taura o mancha blanca.
4- ) Se preveía una escasez mundial de caucho en el 2005.
5- ) Había crisis de las vacas locas y esto era una gran oportunidad para el país, dado que la tercera parte del hato nacional se declaraba libre de aftosa, se abrían las puertas de la exportación bovina.
6- ) Se registra sobreoferta mundial de café; los inventarios mundiales llegan a los 30 millones de sacos, pero no obstante crecía la demanda de cafés orgánicos y gourmets.[4]
[1] En 1999 se importaban 8 millones de toneladas al año.
[2] Su principal uso está en las cadenas avícolas y porcícolas del país.
[3] No poseo cifras actualizadas para cotejar si esto se cumplió o no.
[4] Bibliografía de referencia:
Revista Dinero, Noviembre 9 de 2001, No 145, Bogotá, páginas 46-50.

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